miércoles, 5 de septiembre de 2012

Día 12. Jaipur, la ciudad rosa!!!

Nos despertamos temprano y bajamos a disfrutar de un desayuno espectacular. Con el calor que hace queremos hacer las visitas antes de mediodía porque hay momentos en que el calor es tan sofocante que no se puede caminar por las calles.

Jaipur, laberinto de fascinantes bazares, impresionantes palacios y edificios históricos. Conocida como Ciudad Rosa por el color de sus edificios más emblemáticos. En esta ciudad coexisten tradición y modernidad. En sus alegres calles, los camellos se mezclan entre las motos y los ancianos con turbante conviven con los jóvenes en pantalón vaquero. En la vieja zona amurallada encontramos el City Palace, el observatorio astronómico y varios bazares donde podemos encontrar desde unos zapatos a lujosas joyas. La vida en esta ciudad sigue girando en torno al famoso Palacio de los Vientos.

Cruzamos la ciudad en coche y curiosas e impactantes imágenes se vuelven a repetir ante nosotros que en más de una ocasión consiguen arrancarnos una sonrisa.



En cuanto empezamos a subir la colina, nos rodea una impresionante muralla de 18 kilómetros.



Nuestra primera parada la hacemos en Amber Fort, en cuanto nos bajamos del coche una avalancha de vendedores ambulantes vienen hacia nosotros como si fuéramos “euros con patas”. De manera muy insistente pretenden que compremos de todo: bolígrafos, elefantes, libros, camisetas, sombreros, sombrillas… Hasta que conseguimos cruzar la explanada hasta la entrada no paran ni un solo segundo de hacernos diferentes ofertas por el mismo producto; de momento ha sido el sitio donde se han puesto más pesados, llegando a ser agobiantes.



El palacio fortificado de Ambert fue la ciudadela del maharajá hasta 1727 que trasladaron la capital a Jaipur. Se inició su construcción en 1592 sobre los restos de un viejo fuerte del siglo XI y durante muchos años han ido añadiendo majestuosos edificios dando forma al magnífico cuerpo central.

Hasta llegar a la puerta del fuerte disfrutamos de un paseo en elefante por el empinado camino adoquinado, filas de elefantes hacen el mismo recorrido varias veces al día, convirtiendo el momento en una turistada agradable!




Pagamos las 250 rupias que cuesta la entrada y vamos rápido hacia Shila Devi Temple, en unos minutos empieza la única ceremonia del día.
Una impresionante puerta de plata labrada con las 19 reencarnaciones de la diosa Cali sirve de entrada al templo. En su interior el sonido de tambores y campanas junto a los cánticos de los fervientes seguidores convierten el rito en un momento muy espiritual.
Accedemos al gran patio de entrada del fuerte, donde se encuentra Ganesh Pol, la impresionante puerta de tres alturas que data de 1640; se comunica con las estancias privadas a través de la galería de celosías superior, destinada a las damas.



Las vistas que toda la muralla y los jardines son espectaculares, todo rodeado de vegetación.



En el interior del palacio podemos ver una sauna y jacuzzi de la época, conservados a la perfección pudiendo apreciar todos los sistemas de ventilación y salas de calderas.
La sala que más nos ha llamado la atención es Jas Mandir, este salón de audiencias privadas tiene ventanas con celosías, un elegante techo floral de alabastro y cristal. Cuentan que por las noches el maharajá cenaba con su mujer más importante a la luz de las velas, donde el reflejo de la llama en los diminutos espejos convertía el techo en un cielo estrellado.

 

En la parte central se encuentra el jardín de recreo.


En la parte más alta del palacio están las estancias privadas del maharajá, donde se conservan las pinturas de las paredes que permiten hacerse una idea de cómo sería en su época; desde aquí hay pasadizos secretos hasta las habitaciones de sus doce mujeres que se encuentran rodeando un gran patio central.



Las mejores vistas las tenía reservadas el maharajá desde sus estancias privadas!


Cuando terminamos la visita vuelven a asaltarnos los intrépidos vendedores que no se dan por vencidos hasta que nuestro coche arranca y abandona el lugar…

Hacemos una parada en Jal Mahal, conocido como el Palacio del Agua. Se mandó edificar a mediados del siglo XVIII tomando de modelo el Palacio del Lago de Udaipur. Cuentan los locales que cuando las lluvias del monzón llenan el lago Man Sagar, el palacio parece flotar milagrosamente sobre sus aguas.



Volvemos a la caótica Jaipur y vamos a la zona vieja amurallada para visitar Jantar Mantar, llegamos al observatorio dando un agradable paseo.



Sawai Jai Singh II, construyó cinco observatorios y el de Jaipur es el mayor y mejor conservado, los otros están en Delhi, Ujjain, Mathura y Varanasi. Jai Singh era un entusiasta astrónomo que estaba siempre al tanto de los progresos en la astronomía mundial.
Este observatorio se construyó entre 1728 y 1734, hoy en día todavía se utilizan alguno de los instrumentos para calcular las temperaturas que se alcanzarán en verano, la fecha de llegada, la duración y la intensidad del monzón y la posibilidad de inundaciones y hambrunas.


Esta visita resulta muy interesante, pero, el calor que hay en la explanada de piedra es insoportable porque no hay manera de encontrar una sombra!




Volvemos al coche para ir hasta la Gran Plaza que ocupa uno de los extremos del alegre bazar Tripolia. En esta zona el orden urbanístico del siglo XVIII ha cambiado muy poco, de las calles principales nacen callejones peatonales donde se encuentran pequeños talleres de marionetas, joyas de plata y artesanía local.



Si algo llama la atención en esta calle es Hawa Mahal, mucho más conocido como el Palacio de los Vientos, se ha convertido en el emblema de esta ciudad. La fachada escalonada con la composición de ventanas y balcones cubiertos con celosías resulta espectacular. A pesar de tener cinco plantas, no tiene más que una habitación y se construyó con el fin que las damas del maharajá pudieran observar el ajetreo de las calles sin ser vistas.



El calor a estas horas es insoportable, estamos a 45º y caminar por las calles supone un esfuerzo considerable, así que decidimos tomar un socorrido Mc Donals y darnos un baño en la piscina del hotel. En cuanto el sol baje, nos vendrá a buscar Bauart para callejear por el Gran Bazar de Jaipur.

El Gran Bazar es una zona bulliciosa de penetrantes olores y llamativos coloridos donde se mezclan los sonidos callejeros con las campanas de los templos.



Todas las fachadas conservan el color original que da nombre a la Ciudad Rosa; no me puedo resistir al arte del regateo y las compras!


Abhisek, el dueño de Indias Invitation, se encuentra en Jaipur y nos ha invitado a cenar en su casa. Pasamos una cena agradable disfrutando de buenos platos cocinados por su madre y compartiendo puntos de vista sobre nuestro país y el suyo.



Volvemos al hotel que mañana nos espera una de las siete maravillas del mundo y no queremos llegar muy tarde a Agra!!!







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